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La balsa de Cela: una piscina natural, entre Lúcar y Tíjola

Una de las pocas salidas que hemos hecho este verano ha sido a la piscina natural, conocida como balsa de Cela, entre los términos de Lúcar y Tíjola, en Almería. El agua está cristalina y emerge de manera natural, con un caudal constante de 42 litros por segundo y una temperatura, que se mantiene entre 22 y 24 º C. Estas aguas tienen propiedades medicinales para distintos tipos de enfermedades. Actualmente es el lugar preferido por el baño de los habitantes de la comarca y se ha convertido en un punto importante de confluencia turística durante los meses de verano. Voconia Avita, construyó para su república tagiliana (actual Tíjola) estas termas, entregando 2500 dinarios, para su cuidado y mantenimiento. 



El agua forma parte indisoluble del paisaje agreste de la sierra de las Estancias o Sierra de Lúcar. En torno al agua se desarrolla la vida doméstica, la vida y el ocio, quedando una huella plasmada en el territorio y en el paisaje humanizado. Es lo que sucede en el municipio de Lúcar, cuyas fuentes constituyen uno de los elementos patrimoniales más interesantes del municipio y son símbolo de identidad de la localidad. 

Parque temático Oasys MiniHollywood

Una excursión que tenía muchas ganas de hacer,  y que nunca llegaba el momento es al parque temático Oasys Mini Hollywood, en el desierto de Tabernas, en Almería. Por fin se materializó mi deseo de ir toda la familia, en un viaje organizado por nuestro colegio, que sale más económico, al hacerse precios especiales para grupos. Los adultos valía 14.50 € y los niños 9.50 €. En este set de rodaje gigante, dónde se han rodado películas tan emblemáticas, como El bueno, el feo y el malo, pudimos disfrutar de un show del oeste, en la plaza del pueblo, realizado por especialistas, un baile de can can y cowgirl y exhibición de aves. Gracias a la colección de cine pudimos disfrutar de originales modelos de proyectores, afiches y múltiples accesorios cinematográficos desde principios de siglo hasta la actualidad, así como el museo de carros, que convirtieron en leyenda a Gary Cooper, Clint Eastwood o Lee Van Clef, conservados en perfecto estado desde su utilización en grandes producciones. 

Mucho calor, y mucho que ver, entre tiendas de souvenirs, bares, chiringuitos, restaurantes, cafeterías y heladerías, tienda de disfraces y estudio fotográfico; caballos de verdad, montaña rusa virtual, museo de la huella y de la naturaleza, dónde se puede disfrutar de una gran variedad de animales. A mí me encantó el jardín de cactus, pues soy una friky de los cactus y el paseo en tren por la reserva natural, desde dónde se divisan tigres, hipopótamos, jirafas, y rinocerontes. A mis niños les encantaron los singulares pájaros, y reptiles que había y estaban alucinando, de verlos tan de cerca. 
Los peques no lo pudieron evitar y se dieron un chapuzón en la piscina, ya que hacía un sol de justicia y era la única forma de mitigar el sofocante calor. 
¡Volveremos! ¡Es una experiencia inolvidable|¡Deseo cumplido!



De excursión en Laroya, en el corazón de la sierra de los Filabres

Laroya es un pueblecito precioso de casitas blancas, en pleno corazón de la Sierra de los Filabres. Con tan sólo 176 habitantes, según el último censo de 2016, y a una altitud de 860 metros y a 75 km de la capital de la provincia, Almería, es un destino ideal para pasar el verano. Tiene parque, piscina municipal, bar y varios alojamientos rurales, como Reul Alto y Picachico, una granja escuela y una fuente de agua. De calles empinadas, y callejuelas estrechas, me ha recordado mucho a Bayácal, en la Alpujarra de Almería. Es mejor dejar el coche en plaza circular y no subir con el coche, porque aunque cabe justo, las dimensiones son reducidas. La iglesia data del siglo XVI, y está construida de ladrillo rojo, que fabricaron en el mismo cauce del río del pueblo, ante la dificultad de subir a estas montañas material de construcción de otros lugares. El 31 de agosto se celebra la festividad de San Ramón Nonato, patrón de los embarazos y los partos y la reliquia con que cuenta el pueblo es visitada con mucho fervor y devoción por los futuros padres. Durante el 30 y el 31 de agosto se celebran las fiestas de moros y cristianos y se establece una batalla simbólica entre estos dos bandos para conseguir someter al contrario y apoderarse del santo.



El pueblo más cercano es Macael, a sólo 7 kilómetros, famoso por sus canteras de mármol. Nos ha encantado el pueblo, que se repobló con gente de Navarra, en tiempos de los Reyes Católicos y los detalles de las puertas de las casas, como la de los abuelos Cayetano y Mina, las letras en forja de Juana la del Molino y la pensión Catalina y la virgen de la plaza Presbítero Ramón Garrido, también, algunas puertas de madera, y las macetas que adornan las paredes y puertas de las casas.



Debajo del Ayuntamiento está el bar, como debe ser, je, je, con mesas en la puerta. Los platos tradicionales son las migas, la olla de trigo, el arroz con conejo, la fritada de Purchena, a base de tomates y pimientos, el empedrado, que es un arroz con bacalao y habichuelas, las albóndigas de bacalao y la fritá de conejo. Y como postre, mantecados, tortas de manteca, hornazos, buñuelos y roscos fritos.


Perdidos en la montaña

Cierro 2014 y empiezo el nuevo año 2015 con uno de mis deseos cumplidos: celebrar parte de la Navidad con mi familia y unos buenos amigos, perdidos en una casa rural de la Alpujarra Almeriense para disfrutar de la nieve, del senderismo y del calor de la chimenea. 
Os recomiendo la visita a la Alpujarra Almeriense, menos explotada turísticamente, que la Alpujarra granadina, y en mi opinión, mucho más auténtica. Dignos de visitar son Laujar de Andarax, dónde se fabrica un vino excelente;  Fondón (conocido por sus exquisitos dulces: roscos de vino, de avellana, de anís y mantecados) y Bayárcal, que presume ser el pueblo más alto de la provincia de Almería y donde se respira el oxígeno más puro de toda Europa.



Casitas blancas de tradición morisca, fuentes de agua, y calles empinadas y con muchas cuestas , conforman el entramado urbanístico del pueblo de Bayárcal, dónde da gusto dar un paseo, a pesar del frío, y conocer sus calles estrechas y rincones emblemáticos, como la iglesia de San Francisco Javier o el lavadero de Fuente Jiménez o la parva, lugar dónde antiguamente se aventaba el trigo.