Una excursión muy recomendable para hacer con los peques o en familia es el balneario de Zújar, en la comarca de Baza, dentro de la provincia de Granada. El balneario está construído en las faldas del archiconocido monte Jabalcón y a las orillas del embalse del Negratín, desde donde disfrutar de unas maravillosas vistas de la naturaleza en todo su esplendor. Asimimo, el municipio de Zújar, cuenta con un bonito centro histórico de casas encaladas moriscas, algunas de ellas del siglo XVII y casas cueva, que se extiende desde el cerro Jabalcón hasta el cerro Jaufí.
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Mercadol del sol en Lorca (Murcia): punto de encuentro gastronómico y culinario
Un lugar muy bonito, recientemente inaugurado, el pasado 25 de agosto, es el mercado del Sol, con entradas por la calle Pío XII y Cubo, de Lorca (Murcia), en el corazón neurálgico comercial de antaño, cerca de la calle Corredera. Es una cita ineludible para los amantes de la cocina.Inspirado en el mercado de San Miguel en Madrid o La Boquería de Barcelona, está ubicado en el edificio de los antiguos almacenes textiles Bertrand, todo un símbolo del comercio local durante la segunda mitad del siglo XX y que incluso llegó a albergar el cine Lorca Industrial durante los años 50. El edificio, diseñado en 1942 por el arquitecto Leopoldo Blanco Mora, es uno de los pocos inmuebles de estilo racionalista que tiene Lorca y que a su vez fue construido sobre los restos de una casa noble del siglo XVII, de la que sólo se conservaron algunos elementos de la fachada, de carácter nobiliario. El espacio, ha conjugado a la perfección la modernidad de los puestos con letreros en negro y blanco y diseño minimalista, con la escalera imperial y la enorme lámpara de araña que configuraban la decoración original de los almacenes Bertrand. Pizza y pasta, brasería, quesos, patatas, snacks, sushi, cerveza y vino, pasteles y todo lo que puedas imaginar lo encontrarás aquí, con la posibilidad de comprar productos y realizar degustaciones mientras haces la compra. Pretende ser una locomotora del comercio local y favorecer el emprendimiento. Bien merece el lugar una visita calmada y pausada, para saborear cada momento.
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El invencible: una cala de singular belleza
Maravillada me he quedado con la cala El invencible, situada en la urbanización de Cala Tranquila, en San Juan de los Terreros (Pulpí), entre el castillo y Costa Tranquila. Se accede por la carretera A -332 hacia la calle Bailén (dirección al castillo) y después dirección calle El invencible. Se puede llegar casi a pie de playa con el coche, estacionando en el aparcamiento colindante a las numerosas viviendas que hay por esta zona. Se accede a la playa por una rampa o escalera. Tiene ducha y lavapiés y contenedores.
Su longitud es de 50 metros y un ancho de 20 metros. Su ocupación es alta debido a su excelente composición de arena fina dorada con aguas tranquilas. Si miras de frente a la playa, en la parte izquierda hay una formación de rocas, donde se puede poner la esterilla pero no clavar la sombrilla, opción aconsejable para cuando vas sin niños porque hay menos aglomeración de personas y a la derecha, la arena, que aunque el espacio es más reducido, siempre se puede encontrar un hueco.
Sus acantilados de arenisca le confieren un especial tono ocre. La belleza de su entorno natural se ve algo eclipsada por la urbanización de la zona pero aún así el entorno es especialmente bello. Como la tierra de las montañas es arcillosa hay algunos dibujos y nombres escritos sobre ella. Súper curiosos y originales unos lagartos que hay dibujados en el acantilado, y que según me contó una amiga, los pintaron en su infancia e incluso que eran de color verde, pero que el paso del tiempo, los ha erosionado y dejado del color de la arena. Un pequeño paraíso natural, al que sin duda volveremos. Es un placer conocer sitios nuevos tan bonitos y encima encontrarte con gente a la que aprecias, como una antigua compañera del colegio o mi compi de trabajo de hace algunos años. ¡Verano azul!
Su longitud es de 50 metros y un ancho de 20 metros. Su ocupación es alta debido a su excelente composición de arena fina dorada con aguas tranquilas. Si miras de frente a la playa, en la parte izquierda hay una formación de rocas, donde se puede poner la esterilla pero no clavar la sombrilla, opción aconsejable para cuando vas sin niños porque hay menos aglomeración de personas y a la derecha, la arena, que aunque el espacio es más reducido, siempre se puede encontrar un hueco.
Sus acantilados de arenisca le confieren un especial tono ocre. La belleza de su entorno natural se ve algo eclipsada por la urbanización de la zona pero aún así el entorno es especialmente bello. Como la tierra de las montañas es arcillosa hay algunos dibujos y nombres escritos sobre ella. Súper curiosos y originales unos lagartos que hay dibujados en el acantilado, y que según me contó una amiga, los pintaron en su infancia e incluso que eran de color verde, pero que el paso del tiempo, los ha erosionado y dejado del color de la arena. Un pequeño paraíso natural, al que sin duda volveremos. Es un placer conocer sitios nuevos tan bonitos y encima encontrarte con gente a la que aprecias, como una antigua compañera del colegio o mi compi de trabajo de hace algunos años. ¡Verano azul!
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Merendero Padilla: un lugar emblemático para disfrutar con la familia
No eres de Lorca, si no visitas al menos una vez en verano, las instalaciones del merendero Padilla, un lugar emblemático con más de cincuenta años de historia y con capacidad para más de mil comensales. Abierto de mayo a septiembre, se ubica en el corazón de las Alamedas de Lorca, en la Alameda Corregidor Lapuente, cerca del parque de plaza de Toros. Hay varios aparcamientos, a los que se accede por en frente del Hotel Jardines de Lorca. Sólo hay que seguir las indicaciones y dejar el coche en el primero o en el segundo. El segundo es que el que más cerca está del merendero, pero suele estar lleno de coches y a veces hay que volver sobre la marcha y dejar aparcado el coche en el primer aparcamiento que ves, que suele haber más plazas. Los fines de semana está empetado de gente, pero entre semana, se está muy agusto.
El merendero fue fundado por Feliciano Padilla en 1966. Comenzó siendo un quiosco bar, al aire libre, muy parecido a las actuales casetas de feria, aunque un poco más pequeño. Se colocaba junto a las atracciones feriales, dando a los visitantes la oportunidad de comer al aire libre, mientras visitaban la feria. Cuando el recinto ferial se ubicó en el solar que hay junto a la plaza de toros, el merendero se instaló en una parcela de 6000 m2 de la Alameda Corregidor Lapuente. Corría el año 1967. Los platos más típicos son productos artesanos de carnicería lorquina a la plancha (morcillas, chorizos, lomos, pinchitos, salchichas, pancetas), con un servicio rápido y precios muy económicos. También destacar los buñuelos de bacalao, las patatas con ajo (cada patata son dos mitades untadas de alioli) -que están medio cocidas, y luego fritas- así como los michirones, los caracoles, la magra al vino y el pollo asado, entre otras especialidades, sin olvidarnos de los quesos frescos a la plancha y las catalanas de tomate y jamón serrano.
El merendero consta de tres áreas bien diferenciadas para disfrutar como prefieras: la barra, dónde serás instantáneamente atendido; la gran terraza, servida por camareros, dónde se atiende con rapidez y de forma personalizada, y la terraza autoservicio, para los que prefieran estar a su aire con menos ruido y más cerca de la heladería y de la zona de juegos para los niños o bien, para cuando encuentras todas las mesas de la terraza con camareros ocupadas. A mí me gusta más esta última opción, porque disfruto más de la comida y de la conversación. Lo único que te tienes que acercar a la barra a por los cubiertos y vasos y la comanda, pero ahora incluso te toma nota el camarero y te pone el mantel de papel. ¡No dudes en acercarte, si quieres conocer este merendero, que forma parte de la historia de Lorca!
El merendero fue fundado por Feliciano Padilla en 1966. Comenzó siendo un quiosco bar, al aire libre, muy parecido a las actuales casetas de feria, aunque un poco más pequeño. Se colocaba junto a las atracciones feriales, dando a los visitantes la oportunidad de comer al aire libre, mientras visitaban la feria. Cuando el recinto ferial se ubicó en el solar que hay junto a la plaza de toros, el merendero se instaló en una parcela de 6000 m2 de la Alameda Corregidor Lapuente. Corría el año 1967. Los platos más típicos son productos artesanos de carnicería lorquina a la plancha (morcillas, chorizos, lomos, pinchitos, salchichas, pancetas), con un servicio rápido y precios muy económicos. También destacar los buñuelos de bacalao, las patatas con ajo (cada patata son dos mitades untadas de alioli) -que están medio cocidas, y luego fritas- así como los michirones, los caracoles, la magra al vino y el pollo asado, entre otras especialidades, sin olvidarnos de los quesos frescos a la plancha y las catalanas de tomate y jamón serrano.
El merendero consta de tres áreas bien diferenciadas para disfrutar como prefieras: la barra, dónde serás instantáneamente atendido; la gran terraza, servida por camareros, dónde se atiende con rapidez y de forma personalizada, y la terraza autoservicio, para los que prefieran estar a su aire con menos ruido y más cerca de la heladería y de la zona de juegos para los niños o bien, para cuando encuentras todas las mesas de la terraza con camareros ocupadas. A mí me gusta más esta última opción, porque disfruto más de la comida y de la conversación. Lo único que te tienes que acercar a la barra a por los cubiertos y vasos y la comanda, pero ahora incluso te toma nota el camarero y te pone el mantel de papel. ¡No dudes en acercarte, si quieres conocer este merendero, que forma parte de la historia de Lorca!
El ritual de los helados en familia. Plan clásico veraniego para padres y niños
Un ritual que todas las familias cumplen todos los veranos, siempre que se pueda, es disfrutar de un buen helado, juntos. No hace falta hacer grandes planes, para disfrutar todos juntos en familia, de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida. En lo que va de verano, sólo hemos salido una vez, para festejar los diplomas de aprovechamiento en inglés y pintura, que ha obtenido mi hija mayor, pero este tipo de planes en familia, siempre reconfortan y gustan a padres y niños, porque se recargan pilas. Es como una bocanada de aire puro y fresco. Yo tengo mis heladerías preferidas. ¿Cuáles son las tuyas?. Para mí son muy recomendables: En Huércal-Overa, la heladería Cortés, en la carretera Nacional 340. En Lorca, la heladería Valenciana, en la calle Pío XII, y en Águilas, la heladería Venecia, en la Avenida Juan Carlos I, que evoca en mi mente, muchísimos recuerdos de infancia, en torno a reuniones familiares, con mis tíos y primos. En Puerto Lumbreras, me gusta mucho heladería Maruja, cerca del pabellón deportivo del municipio, porque tiene un patio exterior cerrado, con mobiliario infantil de parque para los niños. Me gusta, porque puedes disfrutar de tu helado, sin preocuparte de ir corriendo detrás de los niños, para que no se salgan a la carretera y corran peligro con los coches. En Pulpí, una de las heladerías más emblemáticas es la Delfín.
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