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Mujeres de ciencia, 50 intrépidas pioneras que cambiaron el mundo

Un libro fascinante que pone de relieve las contribuciones de 50 mujeres notables a los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, desde el mundo antiguo hasta nuestros días es Mujeres de ciencia, 50 intrépidas pioneras que cambiaron el mundo. Entre las pioneras incluidas en esta obra están figuras tan conocidas como Marie Curie y Jane Goodall y otras no tan conocidas, como Rachel Carson, que ya a comienzos del siglo XX advertía sobre los efectos nocivos de los pesticidas en el medio ambiente y de la creciente contaminación.


Aunque tanto hombres como mujeres tienen la misma sed de conocimiento, las mujeres no siempre han gozado de las mismas oportunidades para investigar en busca de respuestas. En el pasado, las restricciones que tenían en el acceso a la educación eran frecuentes. Era habitual que no se les permitiera publicar artículos científicos. Se esperaba que crecieran exclusivamente para ser buenas esposas y madres mientras sus maridos las mantenían. Mucha gente pensaba que no eran tan inteligentes como los hombres. Las mujeres de este libro tuvieron que luchar contra los estereotipos para poder desarrollar las carreras que deseaban. Rompieron reglas, publicaron bajo seudónimos  y trabajaban por el afán de aprender, sin ninguna ayuda. Cuando otros dudaban de sus habilidades, ellas tenían que creer en sí mimas.

Platero y yo

Uno de mis retos lectores para 2018 era leerme un clásico de la literatura que no hubiese leído antes en su totalidad. Y aunque había leído fragmentos parciales de este clásico de la literatura española, nunca había tenido el tiempo ni el placer de leerlo. Me ha encantado esta edición infantil de Anaya, ilustrada por el británico Thomas Doherty, que residió un tiempo en España y ahora vive en Bristol. 
Juan Ramón Jiménez escribe Platero y yo al volver a su pueblo natal, Moguer, después de haber pasado unos años en Madrid. A su regreso, Juan Ramón se encuentra en un estado de salud delicado y su familia atraviesa una mala situación económica tras la muerte de su padre. La visión de un Moguer deteriorado hace que Juan Ramón se distancie de la gente del pueblo y se desilusione. Atrás quedó el Moguer de su infancia. En su aislamiento encuentra la comunicación deseada con Platero, el destinatario de sus pensamientos. 


Platero será el objeto de la exteriorización poética de Juan Ramón, el ser que le mueve a una manifestación lírica, y quien parece entender todo lo que nombra el poeta. Solo con Platero puede compartir su mundo interior, su alma de poeta. Este personaje creado por Juan Ramón, no es un burro concreto, pues como él mismo dice: "En realidad, mi Platero no es un solo burro sino varios, una síntesis de burros plateros. Yo tuve de muchacho y de joven, varios. Todos eran Plateros"

La Cenicienta que no quería comer perdices

Os recomiendo la lectura del libro La Cenicienta que no quería comer perdices. Un libro escrito por la escritora de origen aragonés nacida en Barcelona, Nunila López Salamero e ilustrado por la navarra Myriam Cameros Sierra. El libro surgió de la petición de un grupo de mujeres contra la violencia de género del barrio de Horta, en Barcelona,de escribir un libro que cuestionara los cuentos tradicionales. A veces los príncipes salen rana. Este cuento es un canto al amor, pero no al amor dependiente y posesivo que nos han enseñado, sino al verdadero, basado en el placer y en la libertad, y está dedicado a todas las mujeres valientes que están haciendo ese cambio en su vida y a las que la perdieron, que desde el cielo nos iluminan. 


Esta Cenicienta nos alumbra el camino de baldosas amarillas hacia la autoestima y la superación. Una relectura divertida y subversiva que puede ayudar a muchas princesitas, que se sienten estafadas y bombardeadas, desde hace siglos y siglos, con el mensaje de "se casaron, fueron felices y comieron perdices". El mensaje de este libro es quiérete a tí mism@. Entonces dará igual si estás sol@, tienes novio, dos novias o tienes la suerte de vivir en grupo, porque no necesitarás que te salven ni salvar tú (que menudo papel el de los príncipes salvando cenicientas). Cada generación, cada mujer, tiene que volver a empezar, porque, a la que se descuida, los tacones altos, es un regalo envenenado, que la conduce a un camino de espinas. La ponen a cocinar perdices para cualquier príncipe, titular o secundario. Y puede acabar no reconociéndose, no sabiendo cómo llorar sus vidas impuestas, cómo vaciarse de los mandamientos, cómo deshacerse del sometimiento. Acaba ignorando que es ella misma la que tiene que recogerse, cobijarse y mirarse, tomarse su tiempo, confiar y darse fuerzas para seguir adelante.


Chocolate y besos

Poemas que son memoria, juegos, hechizos, canciones que no se olvidan, vivencias, besos furtivos. Nadie como Marisa López Soria, esta manchega afincada en Murcia, sabe enredar las palabras, despertar la risa o imaginar una mañana. Las ilustraciones están realizadas por la arquitecta madrileña afincada en la Sierra de Gredos, con sus tres hijos, Leticia Ruifernández. El libro, de la editorial Creotz, es uno de los libros que conviene tener siempre cerca y mirar y tocar y leer una y otra vez, porque los buenos libros no tienen edad. Adoro el chocolate y los besos, todavía más. Un libro para encender la risa y desenredar palabras, para contemplar colores, saborear meriendas y oler las primeras flores, que nos teletransporta a nuestra más tierna infancia y a las sensaciones mágicas que vivimos.