A los niños les encanta jugar con plastilina. Yo suelo tener siempre botes de plastilina en casa, porque hace volar la imaginación de mis peques, abriendo infinitas ventanas al juego y porque estimula la motricidad fina, y la concentración y vena artística. Me gusta más la plastilina que venden dentro de botes de plástico, porque toda vez que el niño termina de jugar con ella, la volvemos a meter en el tarro y no se pone tan dura, como la que va en envase de plástico y luego guardamos. En Toy Planet hay un estuche de cuatro botes bastante económico. También me gusta la de la marca italiana Giotto, que puedes encontrar en jugueterías o papelerías.
A los niños les encanta crear y moldear sus propias formas y figuras y pasan un rato distraído y ameno.
Hemos creado en casa, nuestro propio maletín de la plastilina, utilizando una caja vacía dividida en compartimentos, de color azul, de Ikea y en la que hemos ido añadiendo varios cortadores y moldes, gubias o utensilios para cortar y dar forma a la plastilina y un rodillo para amasar, que compré en la librería.