Para el paisaje de interior pensó en una maqueta sensorial, para poder oler in situ e hizo con papel de estraza las montañas, cubiertas éstas con plástico blanco para simular la nieve de las cumbres. De poliespan varios edificios y una torre al fondo con capirote marrón de cartulina. Un molino con su aspa, una granja, un campo de lechugas verdes de plastilina, un establo y un vallado con un caballo dentro, papel film transparente para simular un río y en los campos de cultivo, espaquetis cortados, cereales, alubias, arroz, orégano, tomillo y romero. Y así de original quedó.
Para la maqueta de costa, papel de aluminio para el mar y cartulina marrón para la tierra.


