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Aldeanueva del Camino: un pueblo con marcado acento judío

Un bonito pueblo del valle del Ambroz, en el norte de la provincia de Cáceres, es Aldeanueva del Camino, que debe su nombre al paso por él de la calzada romana Vía de la Plata. Guarda en su interior una interesante muestra de arquitectura popular, especialmente en la calle Vía de la Plata, de vestigios judíos: como paredes hechas con tejas, artesonados y barandillas de madera, esteras de esparto para las ventanas; y algunos originales puentes levantados sobre la garganta Buitrera o el río Ambroz. Recuerda mucho a Hervás.


La Vía de la Plata, que atravesaba  la provincia de Lusitania, hizo que surgieran poblaciones, donde los usuarios de la calzada romana descansaban de su viaje, a través de oeste peninsular. Éste sería el caso de Aldeanueva del Camino o Baños de Montemayor, surgidas ambas al paso de esta importante ruta de comunicación romana, la cual ha sido objeto de recuperación y rehabilitación en varios tramos para disfrute de los senderistas. En la Edad Media, buena parte de estas comarcas fueron tierra fronteriza entre los reinos castellano y leoneses, conquistadores de la zona y los árabes, que ocupaban estas tierras desde principios del siglo VIII y que dejarían su huella en muchas poblaciones del Valle del Ambroz, Valle del Jerte y de la Vera, tanto en aspectos agrícolas y ganaderos, como en sus típicas construcciones, evolucionadas posteriormente y que forman parte de la arquitectura popular de estas comarcas.

Trujillo, tierra de conquistadores

Una de las plazas más bonitas del mundo está en Trujillo, en la provincia de Cáceres, presidida por la estatua ecuestre de uno de sus ciudadanos más ilustres, Francisco Pizarro. La localización geográfica de Trujillo es privilegiada, a pocos kilómetros de Cáceres y Mérida y en plena autovía Lisboa-Madrid. Su ubicación sobre un enorme batolito granítico, nos hace comprender que ésta ya fue lógica en época prehistórica y prerromana y que, incluso el establecimiento de los romanos se debió en gran parte a su estratégica situación. Si bien la dominación visigoda dejó pocas referencias de importancia en la población, la llegada de los árabes siglos después hará que esta ciudad florezca y amplíe su estructura urbanística y su importancia militar y comercial.
Quinientos años de ocupación musulmana no impedirían los intentos de los reyes cristianos por conquistarla; primero sería el rey castellano Alfonso VIII, en 1186, quién lo logrará, aunque ésta volvería a manos de los almohades años después, hasta que definitivamente en enero de 1232, según cuenta la leyenda, con la ayuda de la Virgen de la Victoria, Patrona de Trujillo, la ciudad pasaría a manos de las tropas cristianas. Altamirano, Bejarano, Chaves, Orellana, Pizarro son linajes que desde el siglo XIII poblarán Trujillo, que crecerá e importancia hasta tal punto que en 1430 el rey Juan II le otorga el título de ciudad. Trujillo pasará a la historia años después gracias al descubrimiento de América y en concreto al descubridor del Perú, el trujillano Francisco Pizarro.



Hervás y su barrio judío

Hervás posee un interesante patrimonio histórico artístico, destacando sin duda su bello y bien conservado barrio judío, uno de los mejores de España. Se sitúa en el valle del Ambroz, enclavado en las últimas estribaciones de la sierra de Gredos, junto a la Sierra de Béjar. El valle cuenta con un rico legado histórico y arquitectónico y un valioso patrimonio natural. La abundancia de agua ha originado piscinas naturales, pozas, charcas y un patrimonio de frondosos bosques, praderas y huertos con cerezas y ciruelos. Además se pueden encontrar un montón de árboles singulares centenarios. Es una zona de bellísimos contrastes.  En las sierras destacan las colonias de rapaces, en el valle, linces y zorros. Ciervos y jabalíes viven en zonas de bosque.



Miguel de Unamuno alabó este pueblo en sus escritos. Lo describió así: "Hervás, con sus castañares recoletos en la falda de la sierra que hace espalda de Castilla". Es el principal centro de actividad comercial de la comarca. Su barrio judío se halla excelemente conservado y ha sido declarado Conjunto Histórico y Artístico.  Pertenece a la red de juderías de España. Vagando entre sus estrechas calles empedradas se pueden apreciar las casas de adobe con entramados de madera y balconadas y las tejas puestas de adorno en la pared. Destacan las calles de la Amistad Judeo-Cristiana, la del Vado, donde estaba el antiguo hospital, y la de Rabilero, conocida por sus típicas tascas y tiendas de artesanía. Yo me compré un imán para el frigo, con forma de casita típica y un árbol de la vida, bastante colorido, de llavero. Mi pequeño una espada de goma eva, de guerrero medieval. No hay que pasar sin degustar su gastronomía: patatas revueltas, sopa de freje, leche frita, asados, cerezas y ciruelas, productos del cerdo, migas con pimentón y repostería diversa. En pastelería La Candela, regentada por Abigail Cohen, que está casada con un murciano, compramos las típicas pastas judías de semilla de amápola y dátiles y nueces, para chuparse los dedos. Aquí aprendí yo que el pimentón está en Murcia y Cáceres, en la Vega, y en la Vera, respectivamente, por los monjes jerónimos, que lo implantaron en ambas comunidades autónomas, debido a la presencia de su orden, en estas tierras. 


Plasencia, ciudad histórica, artística y monumental

Una ciudad preciosa, una de las capitales administrativas del norte de Extremadura, es la ciudad de Plasencia, fundada en 1186 por Alfonso VIII. A partir del siglo XV acoge a lo más notable de la nobleza extremeña, motivo por el cual esta ciudad posee uno de los patrimonios históricos artísticos más importantes y mejor conservados de Extremadura. Su plaza mayor es lugar de encuentro para la ciudad y sitio histórico en el que se celebra semanalmente su célebre mercado, herencia medieval, dónde puedes encontrar productos típicos y artesanales como la miel del Tío Picho, de las Hurdes. La plaza está rodeada de soportales y en su Ayuntamiento llama la atención su famoso abuelo Mayorga, figura emblemática de la ciudad, que da las horas a la población. Muy concurrida la calle Sol con multitud de tiendas dónde comprar y comer.

Monasterio de Yuste: el lugar elegido por el hombre más poderoso de la tierra

La comarca de la Vera ha sido asentamiento de diversos pueblos y culturas durante su dilatada historia. En ella se han encontrado vestigios del Neolítico y huellas celtas. Fue parte de la Vetonia y de la provincia romana de Lusitania, para luego pasar a integrarse en el reino visigodo. La herencia que dejó en estas tierras, el dominio musulmán sigue latente en sus fiestas, gastronomía, cultivos e incluso en su ganadería. Pero quizá el hecho que más trascendencia haya tenido para esta comarca fue la decisión del emperador Carlos V de pasar sus últimos días en estas tranquilas tierras, concretamente en el monasterio de Yuste. Por Tornavacas, el primer pueblo al norte del valle del Jerte, cruzó el emperador Carlos V, a mediados del siglo XVI, al final de su vida, buscando el descanso que encontraría entre los muros de este monasterio, en Cuacos de Yuste, tras unos meses de estancia en el castillo de los Condes de Oropesa del siglo XV, hoy Parador de Turismo, en Jarandilla, mientras finalizaban la construcción de su Casa Palacio en el Monasterio de Yuste.

El monasterio, construido en el siglo XV, guarda en su interior un bello claustro gótico y una interesante sillería del coro de igual estilo, con elementos renacentistas. Adosada se encuentra la Casa Palacio de Carlos V, del siglo XVI, con dos plantas, la planta baja, actual sede de la Academia Europea de Yuste, dedicada a fomentar el espíritu de unión en Europa y la planta alta, dedicada a dependencias y aposentos del emperador y que se puede visitar, dónde está la silla de gota, donde se sentaba a leer, su despacho y el transportín en el que era trasladado de un sitio a otro por sus sirvientes, así como la cama, construida al lado del coro de la iglesia, por lo que podía asistir a sus oficios, sin moverse de su alcoba.

Un entorno natural increíble, donde prevalece una vegetación majestuosa y el agua, en forma de gargantas y piscinas naturales, como principal protagonista. Lo que más impresiona, es que el hombre más poderoso de la tierra, conocedor de este maravilloso microclima, eligiera la comarca de la Vera, para descansar los últimos años de su vida.
Para las familias numerosas la entrada es gratuita y también se pueden alquilar audioguías para visitar las estancias. En realidad creo que con el wifi, también se puede acceder gratuitamente a la aplicación que permite descargar el contenido informativo del monasterio. La tienda, como es propio de estos sitios, es cara, pero aún así, compramos un caleidoscopio y algún lápiz, para tenerlo como recuerdo.

Granadilla (Cáceres), pueblo abandonado, puesto en valor desde 1984

En el norte de la provincia de Cáceres, encajonada entre la sierra de Lagunilla al norte, los montes de Tras la sierra al este, y la sierra de Santa Bárbara, al oeste, la comarca de Tierras de Granadilla, se expande hacia el sur, hacia el hermoso valle del Alagón. Habitada originalmente por los vetones, un valiente pueblo celtíbero, fue conquistada por los romanos, quienes tuvieron que vérselas con Viriato. Las dehesas atestadas de ganado, un abrupto paisaje de montañas y gargantas o sus fértiles valles, olivares y bosques endémicos, le confieren a esta comarca un gran atractivo turístico. Uno de los pueblos más bonitos que hemos visitado y que nos ha encantado, es Granadilla, una localidad fundada por los musulmanes en el siglo IX, y que tuvo que desalojarse en el siglo XX, por declararse zona inundable, ante la construcción del embalse Gabriel y Galán. Desde 1960, cuando fue ocupada por el estado, pasó a depender del municipio de Zarza de Granadilla. Declarada conjunto histórico artístico en 1980, en 1984 se incluyó en el programa de recuperación de pueblos abandonados. Desde entonces muchos estudiantes de escuelas taller y casas de oficio o campos de trabajo de verano se acercan al pueblo cada año para ayudar en su recuperación y devolverle el esplendor de antaño.



De Granadilla lo más destacado son sus murallas almohades que rodean la ciudad, y que se construyeron como defensa, al ser el pueblo paso obligado, para todo aquel que hacía la vía de la Plata. En torno a la plaza mayor, destacan la casa consistorial, la del juzgado, la casa de la Guardia Civil y la casa de las Conchas. Paseando por sus calles te retrotraes a esa época, la del siglo XVI y vas viendo entre sus casas coloridas adornadas con macetas, ganado suelto (ovejas, cerdos y caballos) , lo que llama mucho la atención de los peques. Parece ser que el pueblo se llamó Granada, durante la Edad Media, hasta la conquista del reino de Granada, por los Reyes Católicos, en 1492. A partir de entonces, le pusieron el nombre de Granadilla, para evitar confusiones.